El primer abrazo, el último
El grupo empezó por el exceso: demasiado calor, demasiada emoción, demasiado rencor. Pronto el exceso dejó de parecer un defecto y pasó a leerse como método, el de una autora que no escribe para que estemos cómodos. A partir de ahí la conversación desmontó el cuento en capas de poder —entre esposos, entre antiguos iguales, entre un padre y un hijo— hasta llegar a la imagen que nadie pudo quitarse de encima: un padre que abraza a su hijo por primera vez para matarlo.
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The Spanish Reading Club
9/25/2026
