"Iba adolorido, amodorrado de cansancio"
Un hombre camina sin rumbo por un campo de girasoles, al caer la tarde, con la mano derecha pesada y un sudor frío bajo los brazos. No vuelve la cara: no quiere ver lo que se queda atrás.
JUAN RULFOEL GALLO DE OROFAMILIARURALCUENTO MEXICANONIÑOSVIOLENCIAVENGANZA
Juan Rulfo
